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Dune - Frank Herbert y su falta de profesionalidad |
Allá por 1985, Frank Herbert escribió "Casa Capitular Dune", el sexto libro de la saga de Dune.
Los que hayáis leido este libro, probablemente os tragásteis los anteriores: si bien el primer libro era original, el segundo libro era tremendamente aburrido y el tercero era digno sucesor del segundo, la resurrección de la saga vino en el cuarto (siempre según mi opinión / culo). Quinto y sexto cogian un ritmillo bastante interesante, con personajes y tramas bastante diferentes, pero que ganaban en intensidad... hasta el jodido final del sexto libro.
Herbert. Pedazo de cabrón.
Uno termina de leer el sexto libro y se queda con esa sensación de "pero...¿dónde está la continuación? ¡no se puede terminar un libro así! ¡esto es inhumano!". Y efectivamente, Herbert ya había tenía un bosquejo de la continuación allá en 1986, cuando cometió la terrible incorrección de morirse. Será cabrón. Que desconsideración para con todos sus fans....
Después del subsiguiente funeral fremen y de solucionar los terribles destrozos que provocó traer a un gusano gigante a Tacoma, Washington, para que se merendase el cadáver de Frank, su hijo Brian Herbert, junto con un tal Kevin J. Anderson, decidió continuar la obra de su padre.
pero claro, Brian, con muy buen tino, decidió no empezar por continuar la historia en el punto que la había dejado su padre, sino hacer algo más sencillo y mucho más de moda: una precuela.
Era lógico, puesto que ya tenía el final de la saga y un montón de personajes conocidos con los que jugar. Los primeros tomos de dicha precuela (Casa Atreides (1999), Casa Harkonnen (2000) y Casa Corrino (2001)) no eran precisamente memorables, llegando en algunos párrafos a ser incluso vergonzantes. Mantenían un nivel correcto, con algunas partes realmente memorables (más por la relevancia de los personajes en Dune que por su habilidad narrativa). pero cuando Brian y Anderson se 'libran' de los personajes más conocidos de la saga y empiezan a desarrollar a otros, a partir del cuarto (La Jihad Butleriana (2002)), la cosa se empieza a animar, principalmente porque hay una batalla gorda de cojones y los humanos no empiezan ganando, precisamente.
A esta pasión que tengo por las historias en las que nos revientan a hostias, se une mi debilidad por los robots tochos (NO son transformers, Duczen). Así que los siguientes tomos (La Cruzada de las Máquinas (2003) y La Batalla de Corrin (2004)) me parecen de lo mejorcito que han hecho Brian/Anderson.
Hay un séptimo libro (El Camino a Dune (2005)) que no sé si es precuela o qué, porque no lo he leido y me acabo de enterar que existe (mi frikismo se siente fustigado por esta vergonzante falta), aunque creo que no está editado al castellano.
Y claro... cuando Brian y Anderson llegaron ya a la altura temporal de Dune, se plantearon la gran pregunta:
¿Seguimos? (es un decir: ni se lo plantearon, dada la cantidad de fama / pasta que les está dando al continuación de la franquicia de Dune)
Así que ya tenemos, en castellano, Cazadores de Dune (13 Junio 2008), que descubrí el Sábado en el Carreful, pero no compré porque sólo había un ejemplar y con el lomo francamente en mal estado.
Así que esta semana, aprovechando que empiezo la jornada intensiva, me patearé librerías a ver si encuentro los dos libros que me faltan y de una puñetera vez se me ponen los ojos azules, consigo mi propio gusano de arena y dejo de tener que ir en metro a todos sitios.













