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jueves, 7 de junio de 2007

Esta paranoia es de Duczen

Elejir... (serie 98 capítulo 03)

... Recuerdas la mañana ...


-No sé que pensar, puede que sólo sea una coincidencia. -dijo Elena. Acababa de contarle el mal presagio que tenía y en cualquier otra circunstancia le hubiera dado la razón, pero no hoy.
-No existen las coincidencias y menos con estas sensaciones. Es de necios ignorar lo que uno sabe; o lo sientes o no. No es lógico. -Quería contactar con Jorge, decirle lo que iba a suceder. -Tengo que salir. Necesito aire fresco, me ahogo. –Murmuré mientras me levantaba y salía por la puerta.
-¡Ana!, no te quedes a medias, o sigues a tu corazón o a tu cabeza. ¡No dudes!. -Al instante supe que ella haría lo mismo que yo, a pesar de ser irracional.

Continuas imágenes repletas de oscuridad invadían mi mente. El dolor reinaba en la luz, se hacía corpóreo y me tendía la mano, áspera, quebrada, nauseabunda. Movida por la sugestión vi como las amapolas dejaban caer sus rojas hojas marchitas. Como del arpa, ahora corrompida, brotaban apagadas notas mientras sus cuerdas, una a una, iban desmenuzándose en infinitos pedazos. Como un antes venerado drakkar agonizaba pasto de las llamas sobre un erosionado río. Vi al albatros interrumpir su vuelo y descender hasta un abismo. Vi como un efímero brillo salía de sus ojos y dibujaba un débil círculo. Vi extender sus majestuosas alas protegiendo un pequeño puente oculto en lo más profundo.

Sentí el mismo miedo que sintió Jorge y corrí todo lo rápido que pude, tan lejos como pude. Corrí más aún, hasta que quedé exhausta, hasta que mis piernas se desmayaron. Quise llorar, necesitaba llorar. No lo hice. Busqué una tienda y compré un móvil. Llamé a Jorge esperando que contestara al teléfono y no ignorara la llamada de este número desconocido. El miedo de perderle era tan doloroso que no podía imaginarme futuro alguno.
-Hola, buenos días, dígame. -Su voz fue un bálsamo para mis heridas.
-¡Jorge!, ¡soy yo!. -Contesté aceleradamente.
-¡Hey!, hola y ¿este número?. -Respondió extrañado. No dije nada. ¿Cómo expresar algo así?. Estaba paralizada.
-¿Estás bien? -Me preguntó más extrañado aún.
-¡No!. No quiero que… quiero que vengas a buscarme... tu sueño... lo sé, no debes ir. -No lograba aclarar mis ideas, tenía tanto que decir que resultaba confusa.
-¿Ir?, ¿ir dónde?, no te entiendo, ¿es por el sueño?, tu lo dijiste, ya pasó. -Que diferente sonaba hoy su tono, nada que ver con el de anoche. -Tranquilízate pequeña, tengo que irme a la presentación. Llegamos tarde. No sé por qué he cogido el teléfono. Luego hablamos. ¿Has oído?, no es nada. Luego. Tengo que colgar.
-¡No!. ¡No!. ¡No vayas!. -Grité con todas mis fuerzas. -Algo malo va a pasar, todo coincide, tu sueño, lo que me contaste, lo que gritaste dormido.
-¡Vale!, ¡ya!. -Me interrumpió. -No tengo tiempo. No seas neurótica. Nunca lo has sido. Hoy no es precisamente el mejor momento. Fue un sueño, sólo un sueño. Luego hablamos.
-No puedes ir, no volverás y yo… -No pude terminar, rompí a llorar.
-No llores cariño, siento gritarte, pero hoy nos jugamos mucho, tengo que ir. Sé lo que soñé y no es más que eso. No te preocupes. Deja de llorar. En cuanto tenga un minuto te llamo. Te quiero. Te quiero. -Su ternura no consiguió tranquilizarme pero si que dejara de llorar.
-No vas a volver. Lo sé. -Tenía que conseguir que lo entendiera, pero ¿cómo?, si yo misma ni siquiera lo entendía.
-Te quiero. Lo sabes. Voy a colgar… además quiero conocer el nuevo logo de la empresa. -Hasta en los peores momentos intenta bromear. -Te quiero. Voy a colgar.
-¡No!, además es un estúpido albatros. -Había colgado.

Marque su número otra vez. No contestó. Lo intenté de nuevo, una y otra vez. Rompí a llorar de nuevo, impotente, resignada, indefensa, muerta.

Pensé en coger el coche pero estaba demasiado lejos, me había alejado mucho. Comencé a caminar en dirección a la oficina. De camino llamé a Elena. La convencí para que llamara a Jorge, tampoco consiguió nada.

La presentación debía estar más o menos por la mitad. Elena me llamó para darme ánimos, quitarle importancia y tranquilizarme. Hasta recurrió a la ironía al decirme que mi nuevo móvil terminaba en 98. Me hizo gracia pero empecé llorar. Colgué.


Taciturna y desorientada pasé de largo el bar de Sergio, Él seguro que no me dejaría sola, pero estaba lleno y no quise o no pude molestarle. ¿Pero que estoy haciendo?, ¿lamentarme?. Nunca me he rendido. Seguí andando dirección al parking, cada vez más rápido, mientras me quedará un soplo de aire lo intentaría. Cuando llegué vi a Jorge apoyado en la puerta de mi coche esperándome y sonriendo.

Volé hasta Él y le abracé con todas mis fuerzas. Bastó tocarle para que todo mi pesar se fuera, se esfumara, como si nada hubiera pasado.
-¿Pero?, ¿tú?, ¿por qué?, yo …-balbucee. Sonrió mirándome a los ojos y me besó.
-Eres lo más importante de mi vida. Si me pides que no haga algo, no lo hago, sin pedir explicaciones. -No le creí. No porque no fuera cierto, si no porque era absurdo y además él también estaba asustado, aunque lo disimulara bastante.
-Suenas a prota de peli barata, –le inquirí, -pero no me importa. Estas aquí. Aquí. El resto da igual. -Nos abrazamos. Después de unos minutos decidimos irnos a casa, los dos. Teníamos mucho de que hablar y, al parecer, mucho tiempo libre a partir de ahora, a raíz de su repentino e inoportuno absentismo laboral, inoportuno para ellos.

Llamé a Elena para avisarla que hoy no iba a trabajar más. Nos reímos las dos cuando me dijo que se alegraba mucho por la súbita gripe que había incubado.

Al entrar en casa le pregunté a Jorge qué le había convencido para hacerme caso.
-¿Quieres saberlo?, ¿de verdad?. -Claro que quería. Me moría de ganas por saberlo, qué dije o qué hice. Era una necesidad.
-Antes de colgar, te oí decir estúpido albatros, y ... –me sorprendió la respuesta, ¿el albatros?. -... esta mañana no te conté todo. En mi sueño, no vi un cuervo, pero si un albatros. -Nos quedamos en silencio. Un escalofrió me recorrió el cuerpo y paso al suyo. Me sentí, nos sentimos, más cerca el uno del otro, como nunca antes. No creo que pueda explicarlo jamás. Repetí sus palabras lentamente. -Al ba tros.

Encendí la televisión, para relajarnos, cuando...

Avance informativo.
Hace apenas media hora, dos bombas han sido detonadas durante la multitudinaria presentación urbanística...


Apagué la televisión.



5 comentarios:

la J dijo...

Fesde Santurfe a Bilbaoooo [¡hics!]
Veeengo for foda la odillaaaa...[¡hics!]

BridgetManson dijo...

no me esperaba el final, en realidad, no sabia que final tendria pero este no, desde luego. creo que me imaginaba algo mas irreal. pero me ha gustado muchisimo.
el segundo parrafo ya se mereceria un post para el solito, genial.

mozart, y en concret lacrimosa un acierto, no esperado.

quizas peque de pelota pero asi son las cosas.

:)

Duczen dijo...

Para mi es el final más fácil, vamos que quise acabarlo ya, pero tengo un par de ideas para que... ummmm.

SueEllenRV dijo...

Me parece un buen final, confieso que esperaba uno catastrófico para la pareja.
Ese par de ideas cuando tengas tiempo escríbelas, por favor.

Pujimon dijo...

Excelente, sin más.