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lunes, 9 de julio de 2007

Esta paranoia es de Ender Wiggins

Por qué ninguna mujer podría ser Dalai-Lama

(querida lectora: si crees que el humor puede ser misógino, sáltate el post. Así. Bien. Haaaaasta luego)

Preaviso: Todo el que haya leído este Post de Maiko sabe lo que opino sobre las generalizaciones (bueno, lo que opina Bean Delphiki, que a la postre soy yo, merced a que el nombre de Ender ya está ocupado en uno de nuestros weblogs de cabecera: Halon Disparado): en resumen; son graciosas, sirven para hacer monólogos y para coñas varias, pero poco más. Querido lector/a; ríete con este post; oféndete con este post;mastúrbate abúrrete con este post; pero por el gran monstruo spaguetti volador, no te lo tomes en serio. El que avisa, no es traidor. Es avisador. Gracias. A partir de aquí, podeis dar por empezado el MODE Chorra.


Ya hace unos días hablamos de la imposibilidad práctica del género femenino (no como regla universal, sino como tendencia) de adoptar la explicación más simple para explicar un fenómeno (también llamada "teoría del calcetín perdido" o como algunos pseudo-científicos minoritarios gustan denominar, "teoría de la navaja de ockam" :-)

Hoy hablaremos de otra teoría que, según las pruebas teórico-lúdico-erótico-festivas-empíricas de las que disponemos en "yo soy keyser soze: el laboratorio del profesor Fronkonstin", es efectivamente cierta:

Las mujeres no pueden dejar la mente en blanco. Esto, que parece una chorrada, en realidad lo es no lo es tanto. Sean sinceros. ¿Cuantas veces han reproducido esta conversación?:

Ella: ¿En qué piensas?
Él: en nada.
Ella: ¡Ja!. En algo estarás pensando.
Él: pues no.
Ella: es imposible que no estés pensando en nada
Él: ¿Cómo? ¿seguíamos conversando?. Perdona, es que no estaba pensando en nada.
Ella: Capullo.

("Capullo." es marca registrada de Duczen.)

La conclusión obvia es el teorema del patakismo inverso mental:

"Dado un individuo del género femenino, la posibilidad de que esté sin pensar en nada es inversamente proporcional al numero de polvetes que un individuo en su sano juicio le echaría a la Pataky, suponiendo fuerza y potencia ilimitadas, en condiciones ideales (un palacete en isla paradisíaca, por ejemplo)"

o su versión corta (aunque menos aceptada)

"dada una mujer, la posibilidad de que esté sin pensar en nada es la misma que la de que tú te lo montes con Naomi Campbell, Elsa Pataky, Scarlett Johansson y Liv Tyler a la vez."

(Corolario: "y encima no mueras de taquicardia")
(Corolario 2: "se supone polla convergente y con angulo PI/2"

Entiendo que la tentación de explorar esta formula en su vertiente Pataky es casi irresistible, pero procuraremos no caer en el lado erecto de la fuerza hasta completar nuestro razonamiento.

Ser Dalai Lama, estaremos de acuerdo, requiere una capacidad de meditación, y de concentración sin igual. requisitos también deseables son:

1) llevar gafas feas.

2) entrecerrar los ojos y hablar con una sonrisa beatífica. Decir cada cierto tiempo 'Bienvenidos a mi templo de sabiduridaaaaa'

3) raparte al cero.

4) poder hablar con Richard Gere sin caer en la tentación de partirle las piernas mientras gritas "¡¡¡cabróoooon, esto por 'Pretty Woman'!!!".

5) que te sienten bien las cortinas rojo oscuro como único vestido.

6) No decir palabras feas. Coño, joder,cabrón, hijo puta,ladrón,Pau Donés, y otras derivadas; Arturo Pérez Reverte, y otros 44.708.963 habitantes de España (datos tomados a 1 de enero de 2006) quedan descartados para el puesto gracias a este punto)

7) no sé qué rollos de reencarnación de no sé qué pollas. Uy, perdón. mierda, joder, ya no puedo ser Dalai Lama.

pero el principal es el de la capacidad de meditación trascendental (vamos, que trasciende los dientes. O algo así.). Un Dalai Lama debe poder delimitar lo que importa realmente, de lo que es insustancial y no tiene relevancia. Y eso, amigos, es poco probable que lo pueda hacer una mujer:

Si a su ya demostrada meticulosidad detallista añadimos su portentosa memoria, capaz de recordar el día,hora,minuto, segundo, y milésima de segundo en el que dudaste seis decimas cuando ella te preguntó : '¿me queda bien el bikini?', obtenemos la evidencia definitiva. Esa capacidad de abstracción, de observar el todo sin detallar minuciosamente todas y cada una de las partes, de que te importe una mierda si antes de reencarnarte tienes que limpiar un poco el polvo de casa por si viene el miso Buda a supervisarte, o ponerte guapo por si viene Seth... Todo eso me temo que es una ardua tarea para una mujer.

Es lamentable (dado que las togas rojas quedan remarcablemente mejor en una mujer que en un hombre, y notablemente menos colganderas). Ansiosos esperamos la mutación que permita a las mujeres acceder a la sabidurida definitiva

Mientras tanto, nos contentaremos con las sectas orgiásticas